LA CULTURA ORIENTAL DUERME SOBRE EL CRUCERO DE UN TEMPLO ROMÁNICO
Se trata de un templo que comenzó a construirse en el s XII aunque ha sufrido algunas transformaciones con el paso del tiempo. El templo está dedicado a El Salvador, imagen que aparece en la fachada Norte del templo.
Su famosa Cúpula de influencia bizantina, es una de las creaciones más original e influiría en el estilo constructivo de la Colegiata de Toro o la Catedral vieja de Salamanca. Un cimborrio construido a base de escamas de piedra y que la ha dado a conocer como La Perla del Duero.
Conserva de fábrica románica una magnifica fachada, "la Puerta del Obispo" que sorprende por su ornamentación escultórica.
En el interior destacan la imagen de Nuestra Señora de la Majestad (s. XIII); la magnifica Sillería del Coro, realizada en Nogal por la escuela de Juan de Bruselas; El Cristo de las Injurias y las numerosas capillas.
Alberga un importante Museo Catedralicio cuya posesión más preciada es la colección de Tapices Flamencos (s. XV- XVI).
Todo indica que 1.151 es la fecha del inicio de la fábrica y 1.174 la de su consagración, si bien las obras continuaron algunos años más. La rapidez con que se hicieron las obras se manifiesta en lo severo y liso del edificio, muy cercano en este punto a los monasterios cistercienses, y también en el sentido unitario y armónico de sus proporciones.
Tiene planta de cruz latina con crucero poco marcado, tres naves de cuatro tramos y tres ábsides, que en el siglo XVI fueron sustituidos por una cabecera gótica. La parte central del crucero se cubre con cúpula gallonada sobre pechinas, de clara raigambre oriental, y las naves laterales con bóveda de arista. En cuanto a los brazos del crucero llevan cañón apuntado con ventanas en sus costados y para la nave central se adoptó el sistema gótico de bóveda de crucería simple.
Los arcos son apuntados y doblados, lo cual es una novedad en la España Cristiana, y tienen muchas concomitancias árabes, tanto en la traza como en el peralte. Solo existe un único tipo de apoyos: el pilar cuadrado sobre alto zócalo con grupos de tres columnas en cada frente.
Cimborrio - Vista Interior En el centro del crucero se eleva el cimborrio, la parte más original y bella de todo el conjunto catedralicio y el que siempre ha recibido unánimes elogios de críticos e historiadores del arte. Sobre los arcos torales se levantan cuatro pechinas que forman un anillo y sobre éste va el tambor que tiene dieciséis ventanas que descansan en columnas con capiteles corintios. La cúpula está formada por dieciséis gallones cóncavos que al exterior se adornan con escamas semicirculares de piedra. Esta cúpula se repite a menor escala en las cuatro ángulos. El conjunto adquiere un aspecto más bello y dinámico si cabe con el juego de contrastes entre las líneas rectas y la curvatura de las cúpulas.
De las puertas sólo permanece visible en su integridad la del Obispo (Portada sur), en la fachada sur, la única de las tres portadas originales que no ha desaparecido. Su estructura es puramente arquitectónica y está dividida en tres calles por dos columnas acanaladas y en otros tantos cuerpos mediante cornisas. Las dos ventanas laterales constituyen la muestra escultórica de mayor calidad de la provincia.
Puerta del Obispo - Las otras dos portadas debían ser semejantes a esta del sur, según se deduce de lo poco que subsiste: la del norte fue destruida por un incendio y la de los pies desapareció al construirse la capilla del Cardenal Mella. Así era pues el edificio tal y como se concibió en 1.174, pero muy pronto comenzó a sufrir ampliaciones que desfiguraron su aspecto original. La primera de ellas fue la torre de planta cuadrada que se levanta en el ángulo noroccidental, dividida en cinco cuerpos por cornisas, y en cuyos tres últimos se abren una, dos y tres ventanas en cada lienzo. Pertenece al siglo XIII.
En cuanto al claustro, se reconstruyó en el siglo XVII y se compone de veinte arcos entre gruesos pilares y se cubre con bóvedas de lunetos y aristas decoradas con labores de yeso. Dentro del recinto destaca la escalera de acceso al Museo Catedralicio, dispuesta sobre rampas de sillería que sólo se apoyan en los muros del contorno.
Iniciemos ahora un recorrido por el interior del templo y sus magníficas capillas, entre las que destaca en primer lugar la capilla mayor: el retablo principal, del siglo XVIII, representa la Transfiguración de Cristo y es obra ejecutada bajo la dirección de Ventura Rodríguez. Sustituye al pintado por Fernando Gallego, catorce de cuyas tablas se encuentran hoy expuestas en la iglesia parroquial de Arcenillas.
Virgen de la Calva - En el lado del Evangelio se encuentra el retablo de Nuestra Señora de la Majestad, de finales del XVI, bajo cuyo arco está la escultura gótica de la Virgen llamada popularmente la Calva por su ancha frente. Su valor artístico es excepcional y según Gómez Moreno «no hay otra imagen española de su tiempo y clase capaz de rivalizar con ella».
El retablo del Santo Cristo acusa la influencia de Berruguete; y en su Sagrario, que actualmente se halla en la capilla de Santa Inés, se conserva la famosa reliquia de la Cruz de Carne. Detrás del púlpito se encuentra la tumba del conde Ponce de Cabrera, cuya imagen lo muestra en el momento de arrodillarse. Las puertas de la sacristía son del mismo estilo y época que la sillería del coro y las rejas son góticas, aunque en su decoración aparecen ya elementos renacentistas, lo mismo que en los púlpitos.
Una obra a destacar sin duda alguna es la del coro, cuya magnífica sillería se atribuyó a un grupo de entalladores avecindados en Zamora entre 1.512 y 1.516, probablemente dirigidos por Rodrigo Alemán. Hoy día está documentado que el autor fue Juan de Bruselas. Los sitiales de la sillería alta llevan en sus respaldos figuras de santos y apóstoles y sobre ellos hay una serie de tableros con relieves alegóricos de leyendas populares. En la sillería baja además de representar patriarcas, reyes y profetas del Antiguo Testamento, las Misericordias y brazos de las sillas están ocupados por relieves de asunto profano, con escenas grotescas e impúdicas que reflejan el antagonismo existente entre el clero secular y regular en aquellos momentos. La reja del coro es gótica, atribuyéndose a diferentes artífices tales como Diego de Hanequín, Esteban de Buenamadre y Fray Francisco de Salamanca.
La nave norte cuenta con varias capillas, de las que destaca la de San Miguel donde se encuentran los sepulcros manieristas de Hernando y Fernando de Balbás, y el Retablo de la Virgen, de fines del XVI, obra de Juan Montejo. Por otra parte un buen ejemplo del Renacimiento lombardo lo constituyen las puertas del claustro. Las otras capillas de la misma nave son la de San Nicolás, San Pablo y Santa Inés.
Capilla del Cardenal - En el hastial, la capilla de San Ildefonso o del Cardenal muestra en la puerta de acceso las armas de su fundador, el cardenal Juan de Mella. En el interior destaca sobremanera el retablo de Fernando Gallego, una magnifica obra de estilo hispano-flamenco que data de 1.466. Lo componen seis tablas grandes, la principal de las cuales representa la imposición de la casulla a San Ildefonso otras seis pequeñas en el banco y guardapolvos con los escudos del fundador y cuatro grisallas. En ellas destaca la minuciosidad y el detallismo colores ricos y brillantes y el sentido trágico en los rostros así como los pliegues duros y angulosos todo lo cual caracteriza a esta escuela hispano-flamenca.
En las hornacinas hay dos grupos escultóricos de buena calidad: un Calvario del XVI y el Nacimiento obra de Juan Montejo. El acceso a la Sala Capitular se cierra con dos puertas del siglo XVII procedentes del Monasterio de Valparaíso y en el muro de la derecha están colgados dos tapices flamencos del XVI.
Finalmente en la nave sur hay que destacar la capilla de San Juan cuya imagen gótica en piedra arenisca preside la entrada en la que merece la pena visitar el espléndido sepulcro gótico-flamenco del Doctor Juan de Grado quien lo mandó construir en los primeros años del siglo XV. Y por último la capilla de San Bernardo presidida por la majestuosa imagen del Cristo de las Injurias todo un símbolo de la Semana Santa zamorana. Procede del destruido monasterio de San Jerónimo y data del siglo XVI aunque de autor desconocido a pesar de haber sido atribuido a Becerra sin ningún fundamento.
Todos los días de 10.00 a 14.00 y de 17.00 a 20.00 horas.
Santa Iglesia Catedral.
Laborables: 10:00 horas.
Víspera de domingos y festivos: 18:00 horas.
Domingos y festivos: 10:00 y 13:00 horas.